...PERO UNOS MÁS QUE OTROS
Escuchemos la voz de los super… PRECARIOS:
“Está fatal”
“Yo creo que está así porque lo permiten”
“Lo permitimos primero nosotros porque aceptamos todas las condiciones”
“De repente, empezó a haber mucho trabajo… cogen mucha gente y…luego van a la quiebra. Debería haber un control”
“Está todo tan mal que se abusa muchísimo”
“Es que tengo esto, pero es que si no trago, no voy a tener ni esto”
“Si trabajo hay, claro que hay, pero no es vergonzoso? No es humillante?”
“De entrada no te dicen para cuanto vas a tener”
“En la última empresa que estuve me ofrecían un contrato mercantil, sin sueldo, a comi-sión, poniendo yo el coche. Ellos no arriesgan nada. Realmente son ellos los que cobran comisión de mi trabajo”
“No te dan ni un papel firmado, que daría más confianza, aunque…tampoco es nada”
“Al final, nada de lo prometido se cumple, siempre ganas menos”
“Creo que han levantado la veda y dicen: a matar obreros que trabajen por cuatro duros”
“No conocemos los convenios, y es culpa nuestra”
“Si reclamas te dicen, esto es lo que hay y, si no quieres, ahí está la puerta”
“Los de arriba, como siempre, contra los de abajo”
“Hay que estar más informado, aunque los de arriba tengan todas las de ganar”
“Muchas veces influye el miedo”
“Lo que pasa es que tampoco les interesa que estemos informados”
“Yo, ahora mismo, tengo ese problema, no tengo contrato, me quiero meter en un piso y en el banco no me han exigido una nómina, sólo un justificante de que estoy trabajando y, ni siquiera eso me dan”
“Es un descontrol psicológico no estar fijo”
“Estar fijo, sabes lo que vas a seguir ganando, puedes cubrir, tienes tranquilidad, aunque no puedas aspirar a grandes cosas”
“No hay estabilidad, no te puedes plantear nada… a cierta distancia. Me quiero ir de casa de mis padres, pero si mañana se me acaba el contrato ¿a dónde voy? ¿Me quedo en la calle, o vuelvo?
“Es horroroso encontrar trabajo después de los 25 años. Como ellos no tienen bonificación, no hay quién te contrate”
“Piden gente con capa, como Superman, te piden cuatro idiomas, dos carreras, … ¿Cuánta gente tiene eso?
“Trabajar es prioritario, tienes que dar de comer a tus hijos, te agarras a lo que sea”
“Si no trabajas te quedas sin nada”
“¿Qué más da cómo sea el trabajo? Es que si no… te da miedo. Está todo tan mal!”
“Creo que a todo el mundo, en general, le da miedo decir no, porque lo que encuentre va a ser peor. Para eso, me quedo donde estoy”
“El problema es que haya paro. Pero creo que les interesa. Si tú no aceptas lo que te ofrecen, pegan una patada y salen 40”
“Llevo año y medio trabajando sin contrato”
“Y yo por semanas
“Yo por días”
“Yo doy gracias a Dios porque estoy fijo”
“Mi marido ha empezado a trabajar en una obra y ha firmado el finiquito. Ha firmado todo… un poco por necesidad”
“Creo que yo también lo firmaría, porque es que te ves, yo, en mi situación… que bueno, que si voy a trabajar dos meses, eso que tengo”
“Aunque, … si firmo el finiquito pierda el desempleo”
“Pero, si yo ni siquiera tengo paro”
“Es que la opción es entre cero o que te hagan la pirula y cobres la mitad”
“Para acumular un año tienes que pasar por cantidad de empresas y cantidad de movidas”
”Sí, yo también firmaría . Voy a estar cobrando cuatro meses. Está mal. Lo reconozco. Pero es que te tienen atrapada”
“Es que, según tus circunstancias, es normal”
“Ya se que puedo reclamar el despido. Pero esperaré, porque me han dicho que puede que me llamen”
“¿Y no vas a firmar? Cuando necesitas el dinero piensas: voy a perder tiempo y un dinero que no voy a ganar mientras reclamo mis derechos”
“Es que no se puede esperar de la justicia, porque si te planteas denunciar a alguien, ves lo que puede tardar en salir el juicio y, mientras tanto ¿qué?
“El contrato seguro que está mal, tampoco te preocupas, lo das por hecho que tiene que ser así, y tampoco nos molestamos, yo pienso que es mucha comodidad por nuestra parte”
“Si está claro, en gran parte es responsabilidad nuestra, eso es innegable”
“La imagen que trasmiten, desde luego, los medios de comunicación es la de que, si te mojas, llevas las de perder”
“Es que yo no quiero poner un juicio, quiero un trabajo”
“Yo creo que no iría de testigo a favor de un compañero. Creo que sería tan egoísta y tan cabrón como para no ir. Sobre todo si fuese en un trabajo en que me encontrase a gusto”
“Lo que sí es verdad es que, en el trabajo, como en casi todas las cosas, si no enseñas los dientes no te respetan, … pero casi nunca los enseñas”
“El que manda es el jefe… porque yo ahora me pongo a hacer un contrato, yo soy la empresa y el trabajador eres tú, por ejemplo, y pongo lo que me da la gana… y te doy un contrato… y tú firmas”
“Por eso, te digo, lo primero que tienes que evitar es caer mal, hacer cualquier cosa mal, porque, entonces, igual que corre lo bueno, se corre lo malo, y ya te cortas el paso allí para siempre”
“Si vas a una de esas entrevistas y estás trabajando es diferente. Que me dicen que no, pues estoy trabajando. Pero cuánta gente va sin tener un trabajo! Yo me he podido permitir el lujo de escoger. Pido, si no me lo dan, pues sigo donde estoy. Otra vez será”
“No tengo contrato. No es que esté bien, tienes inseguridad, pero, bueno, yo trabajo mis ocho horas y punto, tengo mis pagas extras y todo, pero no tengo contrato, pero, o sea, estoy descontenta en este aspecto, porque no tengo ninguna seguridad. Si mañana me dicen que me marche, me tengo que marchar”
“Si tú dices: yo sólo trabajo cuatro horas y te vas, mañana no vuelves. Y, encima, puede que ni te paguen las cuatro que has trabajado. Y te quedas sin nada”
“Pero es que soy muy orgulloso. Joder, que te digan: tienes un contrato de diez meses, pero tienes que firmar la baja por adelantado… es que eso ya te está poniendo la mano en el culo”
“Pues yo lo firmo”
“Yo no lo firmo, me parece poco serio”
“Uno de los últimos contratos que he hecho… es que ni siquiera nos dejaron verlo…yo me fui a un rincón para intentar leerlo y aquí el tío, mirándome, como diciendo: devuelve el contrato, que esto no lo puedes leer. Y yo diciendo: si son las normas en las que voy a trabajar!”
“Ya sabemos. Te contratan para unos servicios determinados, pero no se dicen cuáles son”
“Pero puedes reclamar que te hagan fijo”
“¿Para qué quieres que te hagan fijo, si luego te van a hacer la vida imposible?”
“Yo conozco casos en que han readmitido, pero les han hecho la vida imposible de tal manera que han acabado yéndose”
“Yo entré de administrativa, pero, a los dos días, se marchó la chica de la limpieza, y ya me ves a mí echando lejía a los baños”
“¿Horas? Cuantas más mejor. Es que estamos en lo mismo, si no ganas lo suficiente…”
“Y es que, si te niegas, te echan a la calle. A mí me ha pasado”
“Te sientes muy presionado. Siempre te doblegas un poco, para dar buena imagen, a ver si, aquí, duras algo más”
“O pasas por el aro, o no te vuelvo a contratar”
“Y ¿qué haces? Si no tienes otro trabajo, tendrás que tragar”
“Todo el mundo traga”
“Y, si no, te vas al paro. Y vas a ir igual. Pero, si tienes cinco meses de trabajo…?
“Porque llaman a 100.000 personas ¿no? Antes había gente que… había más trabajo, yo que sé, o era en otras condiciones, pero, hoy en día, hay muchísimas personas”
“También yo pienso que traga más la mujer que el hombre. Porque, al fin y al cabo, las mujeres que estamos trabajando somos secundarias”
“Yo he trabajado mucho en hostelería y siempre he oído lo mismo: aquí se entra a la hora, pero no se sabe cuándo se sale”
“Es que todo el mundo lo sabe”
“Y es que el empresario puede decir que te pone cuarenta horas y te exige luego se-senta”
“O dice que son extra, y te las paga como quiere, o no te las paga”
“Pero las haces porque quieres, porque lo has aceptado”
“Es que es una situación tan de sumisión, tan de decir sí…! Es que ni siquiera eso te mereces, te mereces aún mucho menos… como que te tienen ahí por lástima”
“Yo sí se lo he planteado y me ha dicho: Esto son lentejas…”
“No hay diálogo, no hay razonamiento, no te dejan ni explicarte!”
“¿Qué pasa? ¿Es que no estás contenta? Pues chica, vete. Y, en mi caso, es que no me quiero marchar, porque pienso que, si hasta ahora he conseguido poco, si me marcho por mi cuenta, menos todavía”
“No me hables de legalidades. Eso será en otras empresas. En mi empresa hay leyes aparte, o sea, no existen, no son oficiales, pero se cumplen, las cumplimos todos… y sabemos que no es legal… pero, ¿cómo lo hace? ¿cómo lo oculta? No tengo ni idea”
“Yo creo que siempre están en la cuerda floja, la legalidad lo justito”
“Los empresarios lo tienen todo a su favor. Te despiden y, encima, parecen que les premian. Les rebajan la indemnización, y luego les dan bonificaciones por contratar a otra”
“Conozco un empresario, con 200 obreros, los tiene con las tuercas bien apretadas, explotándoles, con contratos basura, o sin contrato, miles de circunstancias, y está fo-rrándose”
“Muchas veces trabajas dos meses en una empresa y, a lo mejor, te están quitando las vacaciones, o te están haciendo trabajar una hora más sin pagártela, o no te dan horas libres, y mil cosas, o te hacen trabajar fines de semana, y no se qué. Pues no te merece la pena denunciarlo. No te merece la pena”
“Porque llega el inspector y te dice: ¿tienes contrato? Y aunque tengas unas ganas terribles de decir que no y que me están haciendo esto y esto, no puedes, porque tienes al otro detrás, mirándote, como diciendo: Como te pases un pelo…!”
“Saben que te tienen atrapado. Pero, vamos, también mucha culpa está en nosotros”
“La culpa es nuestra, pero si ves los motivos, no es tanta. El empresario debiera tener más controles”
“Pero no tienen esos controles porque no nos movilizamos”
“Pero, el Estado, si ha hecho esas leyes, debería obligar a cumplirlas”
“Yo creo que estamos tan hundidos moralmente que ni nos molestamos en reclamar nuestros derechos”
“También creo que hay muy poca información. Porque yo, hasta que me has hablado de ello, no sabía ni lo que era la Delegación de Trabajo, ni que había inspectores”
“Pero, ¿para qué vas a denunciar? ¿para quedarte en la calle? Si no te va a poyar nadie”
“Yo, ahora, me toca cobrar el finiquito, porque llevo ya seis meses, pero sé que no lo voy a cobrar, pero ¿qué pasa? A mí esa gente me va a volver a llamar, es el único punto de enganche para poder vivir. Si los denuncio, corto el paso para toda mi vida. Prefiero que me llamen, que si hay algún trabajo, pues que me llamen. Si los denuncio, desde luego, no me vuelven a llamar”
“Ya sé que la denuncia puede ser anónima, pero yo, por si acaso, ni lo intento. No pienso que sea tan anónima, y no me juego mi futuro”
“¿Que le pongan una multa? ¿Que le digan: tienes que readmitirla? Sí. Y el empresario, al día siguiente te dice: bueno, rica, vale tu denuncia, pero te vas a la puta calle”
“Aunque te indemnicen, no compensa”
“Y si te dedicas a denunciar, al hacer el currículo ¿qué pones? No puedes poner los últimos trabajos como referencia porque te descubres. Hay muchas empresas que llaman. Y ponte que llaman a una donde has denunciado: Sí, es muy maja, nos ha llevado a Magistratura. Es la pescadilla que se come la cola. Eso lo miran muchísimo las em-presas”
“Volvemos a lo mismo. Si tu situación te lo permite dices: voy a ser cabeza de turco. Y lo haces. Pero, si no tienes ingresos, paso del tema y me busco otro trabajo y, si no, aguanto aquí hasta que me salga”
“Lo que pasa es que, a mi parecer, de eso se aprovechan, de que no tienes dinero, y por eso se calla la gente o le tapan la boca”
“Los perjudicados somos nosotros”
“Me fui a Magistratura y con eso ¿qué gané? A ése le gané, pero no hubo acuerdo, claro, me he liado en juicios, me pagó una porquería y me quedé sin trabajo. O sea, es que llevarlos a Magistratura es arriesgarse más. Y no sería la primera que después de ganar el juicio, no te quedan ganas de volver a trabajar con él”
“Hubo una cantidad de dinero que no he podido coger porque no denuncié a tiempo, porque no estaba enterada que había plazos. Pero, el muy cabrón, no supo decirme a la cara que me despedía. No te vas a quedar en la calle. Ya hablo con mi mujer, que nos hemos quedado sin chica en la tienda. Me debía las vacaciones, las trabajé con su mujer, otros quince días más y sólo cotizó por mí un día. Y quería que le firmara el papel del finiquito. Y como le dije que no me puso de todo y un poco más”
“Hay veces que sí se acude a la legalidad, es un poco lo que comentabas, que te jodes hasta que acabe todo el proceso. Yo ese tiempo lo dedico a buscar otro trabajo, porque sé que allí no voy a volver. Pero es que no quiero volver”
“Estas cosas laborales deberían, creo yo, ser lo primero ¿no? Te llevas peleando con tu jefe no se sabe cuánto por un dinero que es tuyo. Deberían darle prioridad, pero, sin embargo, ves… pero es que no lo entiendo. Además, hay veces en que depende de la denuncia que hayas puesto que no puedes trabajar en otro sitio hasta que se resuelva el juicio”
“La cuestión no son los abogados, la cuestión es la justicia. Yo creo que dudamos más de la justicia que de los abogados”
“Sí, la imagen de la justicia es lamentable”
“Pero, si tú has aceptado algo ilegal, a sabiendas, cómo vas a denunciar después”
“Yo he sido cumplidor siempre, pero eso no quiere decir que me haya sentido obligado a ser leal al empresario”
“Había una señora trabajando en mi empresa. Estaba ilegal. Acabó la relación y llevó a juicio a mi jefe. Y tenía que llevar de testigos a mis compañeros de trabajo. Y ninguno quiso ir, porque el jefe les amenazó claramente. Al que vaya de testigo no le renuevo el contrato”
“Lo que decías tú antes un poco, yo creo que no nos sentimos apoyados por los compañeros. Yo creo que el principal problema es ese, que como sabes que los contratos no son largos, o aunque estés fijo, pues no tienes respaldo, no vas a tener testigos. ¿Quién se moja por ti?
“Yo creo que lo vemos muy claro si preguntamos aquí: tú ¿lo harías por un compañero?”
“Yo en el caso de antes, al que no quiso ir de testigo no se lo podría echar en cara. Tiene un montón de hijos”
“Entonces, ¿qué haces? ¿Metes mano o no metes mano?”
“Lo que yo sí pienso es que, en este país, debería haber un inspector de inspectores. Alguien que les diga que no se pueden hacer esos contratos, que no se los dan de alta. Y más cosas”
“Yo no entiendo de leyes, pero me da lo mismo. Siempre te pillan. El que hizo la ley…”
“La mayoría de nosotros, de la gente de nuestro nivel laboral, estamos poco informados de nuestros derechos”
“Pero es que yo pienso, vamos, yo por mí hablo, sinceramente, me cojo unos cabreos increíbles. O sea, que tengo que aguantarme. Ni se me ocurre contar con nadie. Es inútil”
“Es que yo no puedo decirle a mi hija: voy a ser una tía cojonuda, pero mañana no comes. Es que no puedo hacerlo. Sé que no lo iba a entender. Pero, es que es igual. Pagar las facturas a fin de mes no es cosa que haya que entender.”
“Es que nadie va a dar la cara por ti”
“Ahí es a donde van todos, donde estoy yo, cada uno a lo suyo, y que no les toque la china”
“Cuando he comentado a la gente la de cosas que están mal se me echaban encima: ¿qué quieres? ¿qué nos echen a la calle? Yo esto es lo único que tengo para vivir. Y sólo faltaba que cerrasen la empresa por nuestra culpa”
“Al final te sientes avergonzado. Te dicen ¿Quién eres tú para buscarme a mí un marrón? Y te miran con un odio… ¿quién eres tú para meternos en estos líos?”
“Han tirado por tierra todo. Lo hemos tirado, con tanto tragar.”
“Y, por si fuera poco, los inmigrantes. Les pagan cuatro perras y trabajan como animales.”
“Hacen más trabajo que nosotros. Porque están más acostumbrados, son más burros trabajando”
“Y tienen más necesidad”
“Antes, cuentan que era distinto. La gente se movía, se arriesgaba más”
“Pero es que había trabajo. Mi padre una vez, cambió de trabajo tres veces en una semana porque quiso”
“Pero, aun así, la gente era distinta, tenían menos miedo, que sé yo”
“Bueno, eso es lo que dicen. Otras cosas tendrían”
“Pero conseguían cosas”
“Hoy no hay quien haga nada. Yo he estado con auténticos tiranos. Hoy no hay quien haga nada, no hay. Somos máquinas y ni te puedes poner malo, ni estornudar, ni ir al servicio”
“Pienso que habría que regular un poco más la situación de los trabajadores”
“Antes había otra situación. Te hacían fijo al año, o a los tres, pero te hacían fijo”
“Hoy un contrato fijo no es nada, porque te echan igual. Antes era distinto. Tenías una seguridad”
“Pues mira, fijos y temporales, los fijos parece que están por encima. El fijo siempre va a tener, el eventual se lo tiene que currar todos los días”
“Y si hay que ir a la huelga, que no sea el eventual el que lo diga primero. Que se mojen los fijos”
“Si uno hace huelga con contrato temporal lo largan. Mientras que si fueran todos, ¿me entiendes? Se haría más fuerza”
“Tenemos que ser todos unidos”
“Pero siempre hay alguno”
“Sí, como uno que era fijo y que decía que si a él le subían el sueldo no le importaba que echasen a los eventuales”
“Y nadie le dijo nada!”
“Al temporal lo echan y ya está, sin problema ninguno”
“En la empresa en que yo estaba, los fijos tenían más descansos, y nosotros teníamos que hacer trabajos que ellos no hacían”
“En todas las empresas, cuando entras a trabajar, la gente está como distante contigo, porque claro, dicen, ahora meten a cuatro o cinco chavales que no saben de qué va esto y tragan con todo y, al final, sobraremos los fijos”
“Lo chungo es que cuando ellos tienen movida con el jefe te dicen: tienes que unirte con nosotros para hacer fuerza… Pero, cuando se trata de lo nuestro, se llaman a andanas”
“Yo pienso si merece la pena que yo les apoye. Es triste, pero es así. También es triste que te encuentres solo cuando tienes un problema”
“Dicen que como eres temporal que no se puede hacer nada. O que, como son fijos, se juegan mucho”
“Cuando les necesitas es cuando no te apoyan”
“La gente fija no va a luchar por ciertas cosas… porque ya las tienen conseguidas. Y la de contrato tiene miedo a perderlo”
“Y los sindicatos no te solucionan nada, o poco”
“Porque ellos trabajan en la empresa y tienen que apoyar un poco, pero también suelen apoyar al empresario. Y no te asesoran demasiado, porque tampoco ellos tienen demasiados conocimientos”
“Están un poco en un término medio. Es preferible que te asesores fuera”
“Yo creo que están más al servicio de las empresas que de los trabajadores. Hablan mucho, pero luego… Alguna vez, han ido a la huelga y después se han bajado los pantalones… y los que lo han pagado han sido los trabajadores”
“Es que van a lo suyo, a colocarse”
“Peor estaríamos sin representantes”
“No lo sé”
“No vas a pagar una cuota para que no te den soluciones”
“Es que no te merecen confianza, yo qué sé, la gente pasa”
“Pero pueden servir para unirnos, aunque no nos convenzan”
“Pero tampoco te pueden obligar. Yo si estoy a gusto en el trabajo, no tengo por qué hacer huelga”
“Si tienes razones para no hacerla, ¿quién te puede quitar tus derechos? Si tú quieres trabajar…”
“Para eso hay democracia, exactamente. Cada uno defiende sus derechos”
“El 99 por ciento del Comité eran pelotas de los jefes. Mi pareja trabaja en una empresa grande y también hay Comité, y están a favor del empresario, no del trabajador”
“Es que están en la empresa, son de la empresa, ¿cómo van a tirar piedras sobre su tejado?”
“Pero los elegimos los trabajadores para que nos defiendan”
“Sí eso es muy bonito”
“La verdad es que a mis compañeros y a mí nos han servido de ayuda”
“Pues seréis los únicos”
“Mucha gente se apunta al Comité para conseguir lo más que pueda para sí”
“¿Qué te ha conseguido a ti el sindicato?”
“No sé si podrán hacer algo o no podrán, hasta qué punto te pueden ayudar”
“Por lo menos te podían informar”
“A veces son los que más te ocultan las cosas”
“Yo creo que, en estos años, han cedido demasiado en eso de los contratos nuevos que han salido”
“Los temporales no les importamos porque la mayoría de sus afiliados son fijos. Dicen que los eventuales estamos de paso, que tenemos razón, pero que ya pasaremos a fijos. No te hacen realmente mucho caso”
“Pero, a la hora de hacer fuerza, bien que nos presionan a los eventuales”
“O sea, que para unas cosas somos trabajadores y para otras no”
“Si yo pido una cosa es porque hace falta, pídela conmigo, qué más da que sea fijo o eventual”
“Oye, aquí, cuando les conviene, todos somos trabajadores”
“Trabajadores lo somos siempre”
“¡Y lo que nos queda!”
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